
Los medios de comunicación masiva nos ponen día a día en contacto con una realidad negra que pareciera representar a la sociedad toda.
En la intimidad de nuestro desenvolvimiento social nos encontramos con un mundo muy distinto y superador de los ejemplos precedentes.
Hay una argentina responsable, sana y profunda.
Hombres que trabajan, mujeres que luchan, jóvenes que estudian y se esfuerzan por superarse pero de los que nadie se acuerda porque ni son noticias, ni venden.
Si empezáramos a resaltar lo bueno
¿No tendría un efecto multiplicador?
Hay un pueblo olvidado que subyace en esta tierra, hombre de paz, hombre de trabajo: esperanza para los que creemos que una sociedad sana y justa es posible.
